Consagración Señor Sepultado

En una mañana del día domingo 09 de 1,979 la mañana estaba con un sol esplendoroso, su cielo estaba tan despejado como no lo había estado en el lapso de ese mes, parecía que la naturaleza estaba al lado de la alegría que mostraba el barrio de la Escuela de Cristo, como en el corazón de todos lo hermanos cargadores y todos los feligreses de la parroquia que unidos esperaban al medio día para ser participes y testigos del acontecimiento que tanto se había esperado “La Consagración del Señor Sepultado”.

La puerta del templo se abrió desde muy temprana hora, en su interior se encontraba venerada la Imagen de Jesús, en un sencillo pero vistoso catafalco, las personas pasaban una a una en fila con mucha devoción, besaban sus sagradas manos o pies y a muchos se sorprendían al notar que en manos, pies, la llaga del costado, y en su frente se encontraban colocadas cruces de oro(que simbolizan a consagración en las imágenes), algunas personas no podían contener la curiosidad y se dirigían al señor Presidente Fidel Guerrero para que él les proporcionara una explicación, quien con mucha paciencia les explicaba que las cruces tenían que ser incrustadas como parte del adelanto que exigía su eminencia para que al momento del Acto de la Consagración todo estuviera en orden, porque no daba el suficiente tiempo.

A eso de las 11:00 horas una comisión especial levanto del catafalco a la imagen y con mucha devoción fue trasladada en un sitial al atrio de la iglesia, donde se encontraba el Clero Eclesiástico de Sacatepequez en pleno, el Padre y Director de la Hermandad Fray Augusto Ramírez Monasterio O.F.M. (Q.E.P.D.), Fran Montserrat Luis Ruiz O.F.M. (Q.E.P.D.) y también participo Ramiro Pellecer Samayoa, la Hermandad ocupaba un lugar especial, pero no estaba completa por la razón de que algunos socios tenían que cumplir con las comisiones asignadas.

Se dio inicio a la Santa Misa y a eso de las 12 horas, su Eminencia Monseñor Mario Cardenal Casariego C.R.S. procedió a hacer real el Acto de Consagración, fue notoria la alegría que se reflejaba en ese mismo momento para todos.

En ese preciso momento del Acto de Consagración, alzaron el vuelo, cientos de palomas, siendo la mayor parte de plumaje color blanco, las cuales se encontraban totalmente estilizadas, ya que el día anterior habían estado encerradas en canastos.

Lo mas admirable es que una paloma blanca de tamaño robusto se poso en el Sagrado Pecho de la ya Consagrada Imagen, y dando algunos pasos agitaba sus elegantes alas; no faltaron deseos de retirarla, pero cuando se dieron cuenta que fue la admiración del Cardenal Casariego, se opto por dejarla tranquila, el ave como si hubiera sido avisada, alzo el vuelo y se fue a colocar placidamente en la hornacina donde se encuentra Santa Cruz con los brazos de Cristo Redentor y de San Francisco de Asís.

Es de recordar que desde esa fecha, habitan las palomitas en el frontispicio del templo, para que todos aquellos que se acerquen al templo de la Escuela de Cristo se recuerden de la Consagración del Señor Sepultado.

 

Consagración Virgen María Santísima de la Soledad

Después de varios años, se llenaron  todos los requisitos necesarios para solicitar la Consagración de la imagen de María Santísima de la Soledad, habiendo sido autorizada por su Eminencia Monseñor Próspero Penados del Barrio, Arzobispo Metropolitano de Guatemala.

 

La noticia de la autorización para la consagración se supo días antes de la Semana Santa del año 1999. A Solicitud de la Hermandad, Monseñor José Ramiro Pellecer Samayoa, Vicario Episcopal de Sacatepéquez, fue designado para efectuar la ceremonia de Consagración el día Domingo 9 de mayo de 1999, a las 12:00 horas, en el atrio del templo de la Escuela de Cristo.

 

La procesión de consagración fue muy emotiva; el pueblo católico salió a las calles al paso de la Consagrada Imagen. Cientos de cohetillos evidenciaban el júbilo de la población, mientras que coloridas alfombras de pino, flores y aserrín  adornaban el trayecto procesional como una muestra de fe, devoción y amor a Maria Santísima de la Soledad.

 

El paso de la Procesión por el parque central congregó a miles de personas; frente al palacio del ayuntamiento fueron quemadas docenas de bombas pirotécnicas, lanzando al especio luces de colores. Un piadoso acto de fe se realizo frente a la Iglesia Catedral; miles de velitas iluminaron la noche a la vez que servían de inspiración para elevar cánticos y oraciones a la Santísima Virgen.